Chao pescao #2

Holiwi!

Podría decirles mil razones por las que no subí este post cuando correspondía (ayer: en teoría actualizamos martes, jueves y domingos, para que lo anoten en su agenda), pero en realidad solo se me olvidó de qué día era xD En todo caso he aquí las cosas que se me han acabado desde… octubre, creo que fue cuando murieron las primeras. Aquí les cuento un poco de ellas, si volveré a comprarlas y cuánto cuestan por si les tinca alguna.

Bath & Body Store / Color Up – Green Vanilla Body butter: Lo admito, cuando hace un par de años compré el pack donde venía esta manteca corporal (traía también crema corporal, crema de manos y un exfoliante para manos y pies) me flechó su cara bonita. La línea tiene un look muy definido y lindi, y aparte los produStos verdes huelen a vainilla, así que fue el amor. Esta butter fue lo mejor de la compra, imparable contra las escamas reptilianas que me salen a veces en las manos. No la volveré a comprar porque F me acaba de regalar pre-navideñamente tres mantecas corporales más, pero la recordaré con cariño. Ah, no tiene parabenos. Yo la compré en un pack y en oferta, pero creo que cuesta $6990 los 200 gr. en Paris.

Lo blanco es porque se gastó, no un diseño shúperloco

Lo blanco es porque se gastó, no un diseño shúperloco

Eucerin – Complete repair 10% urea: En realidad no era mía, se la robé a casi-marido y me la terminé. El olor es difícil de querer, pero es buena para los granitos tipo piel de gallina -a.k.a. queratosis pilaris- que varios tenemos en los brazos y yo en la cara porque soy amorfa.  Mucho mejor que la loción La Roche que estoy usando ahora, así que recompra segura. $14.390 los 250 ml en farmacias.

 

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Essence – Eye makeup remover: Una de las cosas que más echo de menos de L’Oreal es su desmaquillante bifásico, el único en la vida del que he comprado más de una botella. Bueno, el de Essence no está a la altura. Tenía que ocupar más de un algodón por ojo y aun aspi costaba que sacara todo, así que me alegré de que se acabara (aunque sé que muchas personaes le aman). $2.990 en DBS.

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La Roche-Posay – Redermic Hyalu C: Voy a ser sincera aunque se burlen de mí; le tenía mala a esta crema porque me la recetó la dermatóloga pesá de Integramédica. Pero tuve que admitir que ayudó a disminuir las arrugas(la vitamina C y el ácido hialurónico son una combinación mágica en ese sentido) … o bueno, LA arruga del entrecejo, porque las de la frente ni el bótox, yo creo. Además no dejaba la nariz grasa, pero tampoco hidrataba muy bien las partes más secas de mi cara, necesitaba mucha cantidad y jamás entendí bien por qué me recomendaron específicamente esa si mi drama era la rosácea (ninguna mejora) y la keratosis, y no tiene ingredientes que ayuden a eso. Es buena, sí, pero hay otras cremas igual de buenas con mejor relación precio/cantidad. $26.290 los 40 ml en farmacias.

No dejó un cadáver hermoso...

No dejó un cadáver hermoso…

Natur Vital – Shampoo silver: Una vez de visita donde mi mamá caché que tiene el mismo. En fin, dato rosa aparte, este shampoo de glamoroso color índigo es para bajar los tonos amarillentos de las canas o, en mi caso, del pelo decolorado. Funciona súper, no deja el pelo pajoso como el que usaba antes y me encanta la volada natural, bio y blah de la marca. Esta vez compré uno online por razones de fuerza mayor (en Puerto Aysén hay onda dos tiendas, mal abastecidas y caras), pero cuando tenga oportunidad de reponerlo, lo haré. $4.500 o $4.900 los 300 ml en Jumbo, Tottus y tiendas especializadas.

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Elgon – ILight haircolor: Ahora que al fin sé hacer queque, le hago uno a esta tintura. Al contrario que las típicas en crema, es un líquido muy pigmentado del que se necesita muy poco para convertir un acondicionador blanco en tintura rosada ❤ De hecho se me acabó, en parte, porque una vez se abrió y se dio vuelta harto contenido por ahí. Si se fijan, la botella tiene unas manchas negras: ahí había escrito “abierto” para distinguirla de la segunda, que tengo comprada hace meses porque sin ella no puedo vivir. $6.500 en Pichara.

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Etude House – My castle hand cream: Llegó la hora de decir adiós, oh, compañera de mi primera review ever. Me encanta el olor, la fórmula y lo único que me desagrada de ella es que la encontré un poco carita para la cantidad (¡pucha que intenté hacerla durar!) y que se me ensuciaba mucho. No creo que la vuelva a comprar por el momento porque tengo sellada una crema de manos Etude en tubito a ver si es igual de maravillosa. ¿Tienen ideas de qué hacer con la casita cagüai?

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Foto reciclada 😛

Benefit – Fakeup: Ni me hablen del Fakeup, que me duele el corazón. Es mi corrector de ojeras amado y no sé quién se le podrá igualar. Y ojo que mi problema no es que sea caro (es Benefit, lo sabemos), sino que viene tan poco! 3,5 gramos por $19.990 (en Falabella) es un thanks but no thanks para mí… por ahora. Igual si lo pillo en oferta le hago.

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The face shop – Herb day rich cleansing cream: Esta crema fue mi iniciación en la double cleansing (limpieza doble) coreana y, como primer producto, cumplió su labor. Se supone que se puede quitar con un pañuelito o lavar, aunque yo en general la usaba de la primera forma. La verdad fui tonta al elegir la variedad frutal, porque el olor no me encantaba y era color yogur de damasco xD que no me gusta, pero eso fue culpa mía. En todo caso cuando llegó mi aceite limpiador me di cuenta de que era harto mejor para sacar el maquillaje más hardcore y dejé esta crema para cuando solo tuviera bloqueador. No volveré a ella. US$7,59 los 150 ml en Beautynetkorea.

noche desmaq

Secret Key – Multi cell night repair eye cream: Como ya comenté alguna vez, compré este contorno de ojos porque tenía el serum (ampoule) de la misma línea y me tincó que podían funcionar bien juntos. Así fue -me disminuyó el color oscuro del párpado de arriba-, pero al dejar el serum porque me dio alergia la crema por sí sola no fue suficiente. De todas maneras es bastante hidratante, pero seguiré explorando y no volveré a ella. US$11.85 los 15 gramos en Beautynetkorea.

noche eyecream

¿Les tincó alguno? ¿A quiénes les tienen que dar sepultura ustedes este mes?

Besitos casi casi navideños 😀

Cómo teñirte el pelo rosado y vivir para contarlo IV

¡Es un pájaro! ¡Es un avión! No, ¡es la parte final de este post!

¿Cómo están, guapérrimas? Espero que hayan leído lo anterior con voz retro tipo Superman. Ya, llegamos: después de prepararnos psicológicamente para tener pelo de My little pony hablamos de cómo decolorarlo sin quedarnos peladas y finalmente qué hacer para teñirlo color algodón de azúcar. ¿Y ahora? Hay que evitar que todo el gastadero la inversión que hicimos sea en vano cuidándolo y regalonéandolo. Para eso, como siempre, les cuento mi experiencia de forma orientativa y les comento los produStos que uso; ahí cada una ve cómo lo adapta a su propia situación capilar. Recuerden que yo tengo el pelo naturalmente seco y “ondulado” (amorfo, en realidad).

El agua es el enemigo número uno del color de fantasía: piensen que cada vez que mojen el pelo van a perder color. Si son de las que se lo lavan todos los días, van a tener que hacer un cambio de hábitos o acostumbrarse al rusio deslavado. Pero no se preocupen, porque el pelo queda tan seco con la decoloración (aunque en los primeros días puedan no notarlo y pensar “mish, no me hizo mucho daño) que no va a ser tan difícil acostumbrarse a lavarlo menos.

Una vez a la semana me lavo con CO wash -Conditioner Only: solo acondicionador-. Para eso uso un acondicionador barato y sin siliconas (ahora uso Bellekiss de leche de coco con un poco de tintura diluida para refrescar el color) como si fuera shampoo, pero frotando más rato y usando más cantidad. Sí, en serio limpia, incluso si en la noche anterior me puse mil aceites en el pelo. Luego me pongo un acondicionador mejorcito en los largos (Melu de Davines) o una mascarilla (Kativa de quinoa o Naturaleza y Vida de aloe vera y enebro, mi amor, aunque la estoy dejando para otro día normalmente).

Fuente. Lo compré hace meses, ahora parece que cambiaron la fórmula y el envase es cuadrado.

Pongámosle que eso fue el martes; entonces el sábado me lavo ahora sí con shampoo, dos veces: El primer lavado lo hago con uno para pelo teñido (Familand de granada y uva porque escuché maravillas de algunos Familand; este no tiene nada especial y no lo voy a repetir, pero es barato) o, una vez al mes, uno de limpieza profunda (VO5 de kiwi y lima). El segundo lavado es con un shampoo tonalizante para canas, que ayuda a bajar los tonos amarillos: normalmente son de color morado/índigo y los venden como shampoo “silver”, para rubios o cabellos canos (Naturaleza y Vida silver). A veces, antes de retocarme el color, uso mi querida mascarilla de aloe NyV solo para darle un toque de hidratación y suavidad al pelo. El día del shampoo, que es un gran acontecimiento, es también el día que vuelvo a teñirme usando la mezcla que les comenté en la entrada anterior: tintura con acondicionador blanco (ahora uso la mascarilla de hidroqueratina de Preface) y un chorrito de algún aceite liviano.

preface hidroq

A propósito de aceites, les recomiendo que los conviertan en sus mejores amigos. Si para cualquier pelo pueden hacer maravillas, lo bonito tener el pelo decolorado es que pueden prácticamente pasarse un tuto de pollo frito por la cabeza y jamás les va a quedar pesado o feo. Por eso yo, además de hacer mezclas de aceites que me echo en el pelo la noche anterior a lavarlo, puedo usar cantidades moderadas incluso en pelo seco sin que se vea sucio ❤ También pueden agregárselo a un acondicionador o mascarilla para enriquecerla.

Durante estos meses estuve tratando de mantener las siliconas bajo control y usar las menos posibles (hay quienes las odian y las persiguen con picas y antorchas, pero yo no; si les interesa podemos hablar sobre ellas en otro post), pero decidí volver a ellas porque, sin reparar mi pelo, hacen que sea más fácil que se vea bonito en el día a día. Entonces tengo productos de ayuda sin siliconas (aceites, un spray hidratante Naturaleza y Vida, loción para peinar Emporio Naranja) y con (crema para peinar TRESemmé que uso de noche, serum Organix de coco y Elgon de argán, al que le hago un pan de pascua porque queque no sé ❤ ). Cuándo y como usarlos depende un montón del día, el estado de mi pelo, etc., así que solo les cuento que, si bien no necesitan tener todo este arsenal (yo estuve como 4 meses a puro aceite, una sola mascarilla y una loción que usaba poco), les hará la vida más fácil en los días de mal pelo.

Antes de despedirme les dejo unos últimos consejos (hay otros como dormir con una almohada con funda de seda, pero en serio… solo les voy a mencionar los que yo en efecto llevo a la práctica:

  • Eviten lo más posible el secador, la plancha y el ondulador (o como se llame). Desde que me teñí rosado creo que he usado el secador 5 o 6 veces. Y sí, me teñí empezando el otoño y solo me resfrié una vez como todo el mundo. Soy así de hardcore 😛
  • Cuidado al momento de cepillar. El pelo se vuelve más frágil, sobre todo cuando está mojado. Como yo uso secador y se demora horas “al aire”, no cumplo con la regla de nunca cepillarse el pelo cuando está mojado o andaría cual Simba por la vida, pero lo hago con un tangle teezer o una peineta de dientes anchos y separados del todo a $300, $500 o whatever. En serio, nunca imaginé hasta ahora lo útil de la famosa peineta. No usen la fuerza, el pelo no es un enemigo (aunque F crea lo contrario cuando regaloneamos y mi maraña trata de asesinarlo).
  • No usen implementos que lo dañen. Eviten los colets con partes metálicas que pueden cortarlo y, si quieren probar, cambien la toalla por un tuto de guagua: yo lo hice hace como un mes y, aunque no puedo decir que veo un cambio increíble, sí es menos pesado y más suave.
  • Córtense la puntas. Yo no lo hacía casi antes de decolorarme, pero ahora es una necesidad.
Vale la pena :D Fuente.

Vale la pena 😀 Fuente.

Insisto en que es harta pega -y que alguna vez me voy a aburrir y volver a mi pelo natural-, pero mientras tenga tiempo y ganas disfrutaré del rosadismo. ¿Y ustedes, chiquillas, tienen sus propios tips? Espero sus comentarios y preguntas abajo 😀 ¡Adiós, cómoteñirteelpelorosadoyvivirparacontarlo!


 

Lee los demás posts de este tema aquí:

Parte I: Consideraciones previas

Parte II: Decoloración

Parte III: Tonalización y teñido

Cómo teñirte el pelo rosado y vivir para contarlo III

Shananaaaaa♫ Por fin, guapetonas, ha llegado el momento: a ponerle color.

Si ya leyeron la parte I, donde nos preparábamos psicológicamente para el cambio que es teñirse el pelo rosado chicle, y la parte II, donde nos horrorizamos (#okno) con el tema de la decoloración, ahora les voy a hablar de qué sigue después de haber quedado con el pelo amarillo claro. ¿Teñir, por fin? Eh… NO. Primero hay que tonalizar.

Este paso se trata de transformar nuestra rucia melena en una lo más cercana posible al blanco, porque así el color final va a quedar mejor. En nuestro caso, como tenemos que neutralizar el amarillo, vamos a necesitar un toner morado/índigo. Entiendo que existen en diferentes formatos (acondicionadores, mascarillas, etc.), pero yo solo he usado un shampoo “silver” (les cuento más sobre ellos en la última parte de este eterno post) y después me atreví a hacer mi propio toner. Por suerte estos productos no tienen ninguna ciencia, solo tienen que seguir unas sencillas instrucciones que van a ser algo como “écheselo en todo el pelo y déjelo tranquilo X minutos”. Depende del que compren ustedes. Terminado este proceso, el pelo debería estar menos amarillo; si el de ustedes reacciona como el mío, van a encontrar que hay mechones ultra platinados-del-amor y otros aun con color medio patito. Aquí mi opinión es que FILO, de hecho lo encuentro mejor, porque el pelo totalmente parejo parecería como peluca y NADIE quiere verse como la cabra chica de Lazy Town.

El… cosito raro del medio muestra los colores complementarios; el morado se opone al amarillo. Fuente.

Con el pelo blanco y radiante va la novia, o algo así, es momento de teñir, yay! Y en realidad después de la odisea de la decoloración y la tonalización, se van a dar cuenta de que esto es una alpargata: solo tienen que dividir su pelo -como hicieron para decolorar- e ir aplicando la tintura con una brocha. Básicamente, lo mismo que con cualquier tintura del universo. PERO eso es lo único en lo que se parecen, porque hay que tener claro que las tinturas de fantasía no son iguales a las tradicionales. Son colores semi-permanentes, lo que igual que con los autos usados a los que les ponen “semi-nuevos”, significa que NO son permanentes. Eso puede ser bueno o malo según diferentes perspectivas: lo feo es que el color se va perdiendo notoriamente con cada lavado -mientras más pastel, más rápido desaparece- y hay que retocar constantemente. Sin embargo, lo entrete es que es relativamente fácil cambiar de un color a otro –relativamente, insisto, aunque esto a mí me da lo mismo porque soy pinkie forever- y que,al contrario que las tinturas permanentes, estas no dañan el pelo. No más de lo que ya lo dañó la decoloración quiero decir, al contrario, porque son básicamente acondicionador con color.

De hecho, hay muchas tinturas artesanales que son precisamente eso; acondicionador y pigmento vegetal del que se usa onda para teñir el popurrí. ¿Anilina, se llama? Aunque no tengo nada en particular contra el popurrí -sobre todo si es este-, a mí en lo personal no me da mucha confianza echarme eso en el pelo; prefiero productos formulados específicamente para él. Aquí es donde ustedes, oh, amantes del rosado guagua, pueden por fin ahorrar, porque aunque existen rosados pastel en el mercado, es mucho mejor idea comprar un magenta/fucsia más fuerte y diluirlo ustedes mismas con acondicionador, idealmente blanco para que vean el color que les va a quedar: les recomiendo hacer la  mezcla un poquito más oscura de lo que quieren el pelo.

Yo compré un tinte directo de la línea I Light (la vendedora le decía “ílig” 😛 ), de Elgon, en tono Shine Cherry, el número 11, que es un color cereza (da-ah) muy oscuro y pigmentado. En realidad ni averigüé antes sobre esto, solo fui a Pichara, pregunté por tinturas de fantasía y elegí este… ¡fue la mejor casualidad del mundo! Porque es muy líquido, perfecto para lo que necesitaba: tomar cantidades industriales de acondicionador (ocupé TRESemmé, porque era el que usaban todas las gringas de YouTube) y mezclarlas con un chorrito del tinte. Cómo les explico que lo compré como en octubre del año pasado, para retocar el dip dye, y aun me queda de la primera botellita; dura CALETA.

I Light (Elgon), entre 5 y 6 lucas en Pichara.

I Light (Elgon), entre 5 y 6 lucas en Pichara.

Aquí la creación de su propia tintura es una cosa de jugar y probar. Yo por ejemplo usé la misma “técnica” descrita más arriba para hacer toner casero: acondicionador mezclado con muy poquito tinte morado (usé 2 ILight: había comprado el violeta -Shine Violet, 13-, pero es MUY tirado al rojo, así que al diluirlo queda rosado chicle y tuve que complementar con azul -Shine Jeans, 12-) para que quedara lila pastel. Además le pueden añadir aceites  para que quede más nutritivo y lindi: compré uno que se supone que ayuda a retener el color (NOT), pero siento que es muy nada, así que a veces le he puesto un poco de aceite de coco o jojoba.

oil plink

You had one job…

A mí me gusta mezclar unas gotitas del violeta y el azul a veces con mi tintura normal cuando me retoco para ir cambiando el tono y luchando contra los mechones amarillentos. Incluso probé con otra tintura, de marca Ion, que me regaló mi con-cuñada porque no la iba a usar: en resumen, me cargó porque no era el color que yo pensaba, sacar la crema del tubito era un parto y además “chorreaba” mucho. ¡Ah, eso! Estos tintes semi-EJEMNO-permanentes manchan cuando se humedece el pelo: chorrean color en la ducha, manchan las toallas y posiblemente su ropa si se dejan el pelo full mojado sobre una polera blanca. A mí eso no me importa mucho, pero con el Ion me pasó que además me manchaba el cuello del pijama o la almohada las primeras noches, lo que no es tan raro, pero con el Elgon jamás me pasó que manchara nada más que las toallas.

¡Ojo con una última cosa! No estoy segura de la explicación científica -sospecho que tiene que ver con que las cutículas del pelo están muy abiertas y no retienen bien el color-, pero cuando me teñí el mismo día de la decoloración, sufrí: no me quedó NADA rosado. Por la experiencia que he leído de otras chiquillas, no es tan raro, así que les puede pasar. La buena noticia es que con volver a teñir al día siguiente basta para quitarse la tristeza profunda del corazón, como pueden observar gracias a las siguientes pruebas empíricas.

color1

Puchero :c

color2

No puchero.

Denle tiempo al pelo para que vaya agarrando el color, con las semanas se va a ir portando mejor 🙂

Ya, gente minísima, me despido: he decidido copiarle a El hobbit y Los juegos del hambre y dividir la última parte de la trilogía original en 2 para ganar más plata por razones de espacio, así que la próxima semana les cuento cómo cuidar su pony hair ❤ Si tienen dudas o anécdotas o fotos de sus propios pelos locos, ya saben dónde están los comentarios. ¡Chaín!


 

Lee los demás posts de este tema aquí:

Parte I: Consideraciones previas

Parte II: Decoloración

Parte IV: Mantención