Cómo teñirte el pelo rosado y vivir para contarlo IV

¡Es un pájaro! ¡Es un avión! No, ¡es la parte final de este post!

¿Cómo están, guapérrimas? Espero que hayan leído lo anterior con voz retro tipo Superman. Ya, llegamos: después de prepararnos psicológicamente para tener pelo de My little pony hablamos de cómo decolorarlo sin quedarnos peladas y finalmente qué hacer para teñirlo color algodón de azúcar. ¿Y ahora? Hay que evitar que todo el gastadero la inversión que hicimos sea en vano cuidándolo y regalonéandolo. Para eso, como siempre, les cuento mi experiencia de forma orientativa y les comento los produStos que uso; ahí cada una ve cómo lo adapta a su propia situación capilar. Recuerden que yo tengo el pelo naturalmente seco y “ondulado” (amorfo, en realidad).

El agua es el enemigo número uno del color de fantasía: piensen que cada vez que mojen el pelo van a perder color. Si son de las que se lo lavan todos los días, van a tener que hacer un cambio de hábitos o acostumbrarse al rusio deslavado. Pero no se preocupen, porque el pelo queda tan seco con la decoloración (aunque en los primeros días puedan no notarlo y pensar “mish, no me hizo mucho daño) que no va a ser tan difícil acostumbrarse a lavarlo menos.

Una vez a la semana me lavo con CO wash -Conditioner Only: solo acondicionador-. Para eso uso un acondicionador barato y sin siliconas (ahora uso Bellekiss de leche de coco con un poco de tintura diluida para refrescar el color) como si fuera shampoo, pero frotando más rato y usando más cantidad. Sí, en serio limpia, incluso si en la noche anterior me puse mil aceites en el pelo. Luego me pongo un acondicionador mejorcito en los largos (Melu de Davines) o una mascarilla (Kativa de quinoa o Naturaleza y Vida de aloe vera y enebro, mi amor, aunque la estoy dejando para otro día normalmente).

Fuente. Lo compré hace meses, ahora parece que cambiaron la fórmula y el envase es cuadrado.

Pongámosle que eso fue el martes; entonces el sábado me lavo ahora sí con shampoo, dos veces: El primer lavado lo hago con uno para pelo teñido (Familand de granada y uva porque escuché maravillas de algunos Familand; este no tiene nada especial y no lo voy a repetir, pero es barato) o, una vez al mes, uno de limpieza profunda (VO5 de kiwi y lima). El segundo lavado es con un shampoo tonalizante para canas, que ayuda a bajar los tonos amarillos: normalmente son de color morado/índigo y los venden como shampoo “silver”, para rubios o cabellos canos (Naturaleza y Vida silver). A veces, antes de retocarme el color, uso mi querida mascarilla de aloe NyV solo para darle un toque de hidratación y suavidad al pelo. El día del shampoo, que es un gran acontecimiento, es también el día que vuelvo a teñirme usando la mezcla que les comenté en la entrada anterior: tintura con acondicionador blanco (ahora uso la mascarilla de hidroqueratina de Preface) y un chorrito de algún aceite liviano.

preface hidroq

A propósito de aceites, les recomiendo que los conviertan en sus mejores amigos. Si para cualquier pelo pueden hacer maravillas, lo bonito tener el pelo decolorado es que pueden prácticamente pasarse un tuto de pollo frito por la cabeza y jamás les va a quedar pesado o feo. Por eso yo, además de hacer mezclas de aceites que me echo en el pelo la noche anterior a lavarlo, puedo usar cantidades moderadas incluso en pelo seco sin que se vea sucio ❤ También pueden agregárselo a un acondicionador o mascarilla para enriquecerla.

Durante estos meses estuve tratando de mantener las siliconas bajo control y usar las menos posibles (hay quienes las odian y las persiguen con picas y antorchas, pero yo no; si les interesa podemos hablar sobre ellas en otro post), pero decidí volver a ellas porque, sin reparar mi pelo, hacen que sea más fácil que se vea bonito en el día a día. Entonces tengo productos de ayuda sin siliconas (aceites, un spray hidratante Naturaleza y Vida, loción para peinar Emporio Naranja) y con (crema para peinar TRESemmé que uso de noche, serum Organix de coco y Elgon de argán, al que le hago un pan de pascua porque queque no sé ❤ ). Cuándo y como usarlos depende un montón del día, el estado de mi pelo, etc., así que solo les cuento que, si bien no necesitan tener todo este arsenal (yo estuve como 4 meses a puro aceite, una sola mascarilla y una loción que usaba poco), les hará la vida más fácil en los días de mal pelo.

Antes de despedirme les dejo unos últimos consejos (hay otros como dormir con una almohada con funda de seda, pero en serio… solo les voy a mencionar los que yo en efecto llevo a la práctica:

  • Eviten lo más posible el secador, la plancha y el ondulador (o como se llame). Desde que me teñí rosado creo que he usado el secador 5 o 6 veces. Y sí, me teñí empezando el otoño y solo me resfrié una vez como todo el mundo. Soy así de hardcore 😛
  • Cuidado al momento de cepillar. El pelo se vuelve más frágil, sobre todo cuando está mojado. Como yo uso secador y se demora horas “al aire”, no cumplo con la regla de nunca cepillarse el pelo cuando está mojado o andaría cual Simba por la vida, pero lo hago con un tangle teezer o una peineta de dientes anchos y separados del todo a $300, $500 o whatever. En serio, nunca imaginé hasta ahora lo útil de la famosa peineta. No usen la fuerza, el pelo no es un enemigo (aunque F crea lo contrario cuando regaloneamos y mi maraña trata de asesinarlo).
  • No usen implementos que lo dañen. Eviten los colets con partes metálicas que pueden cortarlo y, si quieren probar, cambien la toalla por un tuto de guagua: yo lo hice hace como un mes y, aunque no puedo decir que veo un cambio increíble, sí es menos pesado y más suave.
  • Córtense la puntas. Yo no lo hacía casi antes de decolorarme, pero ahora es una necesidad.
Vale la pena :D Fuente.

Vale la pena 😀 Fuente.

Insisto en que es harta pega -y que alguna vez me voy a aburrir y volver a mi pelo natural-, pero mientras tenga tiempo y ganas disfrutaré del rosadismo. ¿Y ustedes, chiquillas, tienen sus propios tips? Espero sus comentarios y preguntas abajo 😀 ¡Adiós, cómoteñirteelpelorosadoyvivirparacontarlo!


 

Lee los demás posts de este tema aquí:

Parte I: Consideraciones previas

Parte II: Decoloración

Parte III: Tonalización y teñido

Cómo teñirte el pelo rosado y vivir para contarlo III

Shananaaaaa♫ Por fin, guapetonas, ha llegado el momento: a ponerle color.

Si ya leyeron la parte I, donde nos preparábamos psicológicamente para el cambio que es teñirse el pelo rosado chicle, y la parte II, donde nos horrorizamos (#okno) con el tema de la decoloración, ahora les voy a hablar de qué sigue después de haber quedado con el pelo amarillo claro. ¿Teñir, por fin? Eh… NO. Primero hay que tonalizar.

Este paso se trata de transformar nuestra rucia melena en una lo más cercana posible al blanco, porque así el color final va a quedar mejor. En nuestro caso, como tenemos que neutralizar el amarillo, vamos a necesitar un toner morado/índigo. Entiendo que existen en diferentes formatos (acondicionadores, mascarillas, etc.), pero yo solo he usado un shampoo “silver” (les cuento más sobre ellos en la última parte de este eterno post) y después me atreví a hacer mi propio toner. Por suerte estos productos no tienen ninguna ciencia, solo tienen que seguir unas sencillas instrucciones que van a ser algo como “écheselo en todo el pelo y déjelo tranquilo X minutos”. Depende del que compren ustedes. Terminado este proceso, el pelo debería estar menos amarillo; si el de ustedes reacciona como el mío, van a encontrar que hay mechones ultra platinados-del-amor y otros aun con color medio patito. Aquí mi opinión es que FILO, de hecho lo encuentro mejor, porque el pelo totalmente parejo parecería como peluca y NADIE quiere verse como la cabra chica de Lazy Town.

El… cosito raro del medio muestra los colores complementarios; el morado se opone al amarillo. Fuente.

Con el pelo blanco y radiante va la novia, o algo así, es momento de teñir, yay! Y en realidad después de la odisea de la decoloración y la tonalización, se van a dar cuenta de que esto es una alpargata: solo tienen que dividir su pelo -como hicieron para decolorar- e ir aplicando la tintura con una brocha. Básicamente, lo mismo que con cualquier tintura del universo. PERO eso es lo único en lo que se parecen, porque hay que tener claro que las tinturas de fantasía no son iguales a las tradicionales. Son colores semi-permanentes, lo que igual que con los autos usados a los que les ponen “semi-nuevos”, significa que NO son permanentes. Eso puede ser bueno o malo según diferentes perspectivas: lo feo es que el color se va perdiendo notoriamente con cada lavado -mientras más pastel, más rápido desaparece- y hay que retocar constantemente. Sin embargo, lo entrete es que es relativamente fácil cambiar de un color a otro –relativamente, insisto, aunque esto a mí me da lo mismo porque soy pinkie forever- y que,al contrario que las tinturas permanentes, estas no dañan el pelo. No más de lo que ya lo dañó la decoloración quiero decir, al contrario, porque son básicamente acondicionador con color.

De hecho, hay muchas tinturas artesanales que son precisamente eso; acondicionador y pigmento vegetal del que se usa onda para teñir el popurrí. ¿Anilina, se llama? Aunque no tengo nada en particular contra el popurrí -sobre todo si es este-, a mí en lo personal no me da mucha confianza echarme eso en el pelo; prefiero productos formulados específicamente para él. Aquí es donde ustedes, oh, amantes del rosado guagua, pueden por fin ahorrar, porque aunque existen rosados pastel en el mercado, es mucho mejor idea comprar un magenta/fucsia más fuerte y diluirlo ustedes mismas con acondicionador, idealmente blanco para que vean el color que les va a quedar: les recomiendo hacer la  mezcla un poquito más oscura de lo que quieren el pelo.

Yo compré un tinte directo de la línea I Light (la vendedora le decía “ílig” 😛 ), de Elgon, en tono Shine Cherry, el número 11, que es un color cereza (da-ah) muy oscuro y pigmentado. En realidad ni averigüé antes sobre esto, solo fui a Pichara, pregunté por tinturas de fantasía y elegí este… ¡fue la mejor casualidad del mundo! Porque es muy líquido, perfecto para lo que necesitaba: tomar cantidades industriales de acondicionador (ocupé TRESemmé, porque era el que usaban todas las gringas de YouTube) y mezclarlas con un chorrito del tinte. Cómo les explico que lo compré como en octubre del año pasado, para retocar el dip dye, y aun me queda de la primera botellita; dura CALETA.

I Light (Elgon), entre 5 y 6 lucas en Pichara.

I Light (Elgon), entre 5 y 6 lucas en Pichara.

Aquí la creación de su propia tintura es una cosa de jugar y probar. Yo por ejemplo usé la misma “técnica” descrita más arriba para hacer toner casero: acondicionador mezclado con muy poquito tinte morado (usé 2 ILight: había comprado el violeta -Shine Violet, 13-, pero es MUY tirado al rojo, así que al diluirlo queda rosado chicle y tuve que complementar con azul -Shine Jeans, 12-) para que quedara lila pastel. Además le pueden añadir aceites  para que quede más nutritivo y lindi: compré uno que se supone que ayuda a retener el color (NOT), pero siento que es muy nada, así que a veces le he puesto un poco de aceite de coco o jojoba.

oil plink

You had one job…

A mí me gusta mezclar unas gotitas del violeta y el azul a veces con mi tintura normal cuando me retoco para ir cambiando el tono y luchando contra los mechones amarillentos. Incluso probé con otra tintura, de marca Ion, que me regaló mi con-cuñada porque no la iba a usar: en resumen, me cargó porque no era el color que yo pensaba, sacar la crema del tubito era un parto y además “chorreaba” mucho. ¡Ah, eso! Estos tintes semi-EJEMNO-permanentes manchan cuando se humedece el pelo: chorrean color en la ducha, manchan las toallas y posiblemente su ropa si se dejan el pelo full mojado sobre una polera blanca. A mí eso no me importa mucho, pero con el Ion me pasó que además me manchaba el cuello del pijama o la almohada las primeras noches, lo que no es tan raro, pero con el Elgon jamás me pasó que manchara nada más que las toallas.

¡Ojo con una última cosa! No estoy segura de la explicación científica -sospecho que tiene que ver con que las cutículas del pelo están muy abiertas y no retienen bien el color-, pero cuando me teñí el mismo día de la decoloración, sufrí: no me quedó NADA rosado. Por la experiencia que he leído de otras chiquillas, no es tan raro, así que les puede pasar. La buena noticia es que con volver a teñir al día siguiente basta para quitarse la tristeza profunda del corazón, como pueden observar gracias a las siguientes pruebas empíricas.

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Puchero :c

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No puchero.

Denle tiempo al pelo para que vaya agarrando el color, con las semanas se va a ir portando mejor 🙂

Ya, gente minísima, me despido: he decidido copiarle a El hobbit y Los juegos del hambre y dividir la última parte de la trilogía original en 2 para ganar más plata por razones de espacio, así que la próxima semana les cuento cómo cuidar su pony hair ❤ Si tienen dudas o anécdotas o fotos de sus propios pelos locos, ya saben dónde están los comentarios. ¡Chaín!


 

Lee los demás posts de este tema aquí:

Parte I: Consideraciones previas

Parte II: Decoloración

Parte IV: Mantención

Cómo teñirte el pelo rosado y vivir para contarlo II

Hola otra vez, muchachada.

Si ya sopesaron las consecuencias de teñirse el pelo rosado y todavía quieren intentarlo (o seguir averiguando antes de tomar una decisión), pasemos a la parte que da más miedito del asunto: la decoloración. La verdad es que al enfrentar esta parte tuve un dilema blogueril (?) sobre si dar un discurso políticamente correcto o contarles mi experiencia no más. Al final me decidí a escribir lo que yo hubiera querido leer cuando me estaba preparando para dar el gran salto. Así que después de la letra chica (soy solo una humilde bloguera, no profesional, cada pelo es distinto, exención de responsabilidad, blablablá), les voy a contar lo que a mí me funcionó. Me refiero a decolorarme el pelo en mi casa.

SACRILEGIOOOOOOOOOO.

I know, los adultos responsables en internet y todos los peluqueros del mundo mundial dicen que es un pecado capital y que si no te decoloras en peluquería lo mínimo que va a pasar es que el pelo se te fría, caiga a mechones y sobrevenga el Apocalipsis. Yo de hecho me hice mi primer dip dye en peluquería y lamentablemente no resultó del color que yo quería (además de que ir a hacerme la cabeza entera me iba a costar un ojo de la cara y dejar el otro colgando, y eso que era con descuento amigui). Con eso en mente caché que había gente en internet que se decoloraba sola y, ¡oh, sorpresa!, SEGUÍA teniendo pelo, así que dije filo, me voy a arriesgar, el pelo crece, el que no se moja no cruza el río, para hacer tortilla hay que romper huevos y otros mil refranes de mamá. Estudié más que para mi tesis hasta que finalmente me sentí preparada y me decoloré en la peluquería de mi baño. Así que, aunque no lo estoy directamente recomendando *blink*, dejo tips por si ya decidieron madura y autónomamente entrar a un nuevo campo del DIY.

¿Qué necesitan?

Por fa compren productos decentes. La decoloración va a cambiar su pelo, así que mejor gastar en algo de una marca confiable que les vaya a hacer el menos daño posible. Y, por si acaso, compren de más, por si hay que repetir el proceso o para ir retocando las raíces.

Decolorante: a.k.a. Blondor. El polvito ese.

Agua oxigenada: Yo usé de 30 vol (que no es agua, es una crema), pero ahora pienso que me gustaría haber usado de menos. He sabido de gente que quedó platinada hasta con agua de 10, que se demora más decoloraciones, pero daña menos. Y como todo el mundo grita NO USEN DE 40, me sumo al clamor popular; just don’t.

deco collage

Los compré en Cabello Center del Paseo Las Palmas, en el subterráneo que da al metro Los Leones

Aceite de coco: Ojalá el de verdad, no esas mugres de 2ml que venden en el super o en la farmacia (sorry lo violenta, pero, ¿qué cresta son? Ni siquiera huelen como el de verdad y no traen ni los ingredientes en la botella). El mío es Artisana y lo pedí por Iherb, pero también pueden encontrar en Chile en tiendas de comida saludable, cosmética natural, etc. por si les da lata esperar hasta el día del juicio final. La idea es que sea “raw”, prensado en frío, orgánico, etc. ¿Un dato? Si es comestible, vamos bien.

Guantes: Pls. No se destruyan las manos.

Pinches: Plásticos, no de metal.

Brocha: En cualquier casa de peluquería.

Pocillo: Plástico/de vidrio/ziploc viejo. Tampoco metálico.

Polera vieja: Cuentan las leyendas que a mi concuñada, a quien le hice un dip dye, le regalaron en Pichara unas capitas desechables para ponerse sobre la ropa. A mí en Los Leones me regalaron un par de guantes y con eso me di por pagada, así que no confíen mucho y busquen una polera, mejor.

¿Qué hay que hacer?

El proceso (estoy hablando de cuando finalmente me decoloré todo el pelo, no de las puntas, que fue harto menos hueveo) toma varios días. Se supone que hay que hacer una prueba de sensibilidad y de cuánto se demora en aclararte hasta el punto que quieres… buena, ¿cierto? 😀 Jamás lo hice, pero ustedes sean gente responsable y denle.

Una semana antes empecé a cuidarme aun más de lo normal el pelo con mascarillas y linduras.

3 días antes dejé de lavarme el pelo. CHANCHAAAAAAA. Bueno, en ese entonces me lavaba día por medio y me costó un poco, pero como tengo el pelo naturalmente  seco tampoco fue tan terrible. Si lo tienen graso 1) apliquen tomate esconde-sebo o 2) déjenlo menos días sin lavar, pero al menos uno. Así le dan tiempo a los aceites naturales del cuero cabelludo para que recubran el pelo y lo protejan del holocausto al que lo vamos a someter pronto y del que no sospecha nada. Ingenuo.

La noche anterior a la decoloración me llené el pelo (cuero cabelludo incluido) de aceite de coco.  ¿Y por qué este menjunje? Porque hidrata el pelo en profundidad y lo protege del paso de Atila de la decoloración. Además llegado el momento va a ayudar a separar el pelo en mechones. Al día siguiente se olvidan, no más, no lo enjuaguen ni nada: no va a interferir con la decoloración. Este paso no es imprescindible, pero yo nunca dejo de hacerlo cuando me retoco las raíces.

El día D tómense un desayuno rico (porque why not), sáquense las últimas fotos con su color de pelo actual y tómense un antialérgico. Puede que no lo necesiten, pero, ¿para qué arriesgarse? Protejan la piel que va a estar expuesta a la mezcla maléfica con ALGO (vaselina/crema/rainbows) para que no se les irrite la cara, orejas, cuello, etc.

Primero hay que dividir el pelo en 4 secciones. Después preparen su mezcla según las instrucciones del polvo que compraron y empiecen a echársela con ayuda de una brocha de tintura. Yo siempre comienzo por detrás, porque así lo he visto en todas partes y no tengo razón para pensar que sea una mala idea. Para esta primera vez, al menos, pídanle ayuda a algún amigo/hermano/pololo/progenitor, porque no es fácil y hay que trabajar más o menos rápido para que la mezcla no se seque. Igual, ¿se acuerdan de nuestro amigui el aceite de coco? Resulta que además ayuda a mentener el decolorante (me estoy resistiendo brígido a llamarlo Blondor) húmedo, lo que les da un margen de acción más amplio porque cuando se seca va dejando de decolorar. Lo mejor es ir dividiendo en mechones chiquititos cada una de las cuatro secciones ayudándose con el mango de la brocha y luego cubrir cada mechón con el no-blondor generosamente hasta tener todo el pelo con una compota celeste.

Teóricamente pueden dejar las raíces para el final, porque demoran mucho menos que el largo en decolorar (gracias al calor natural de la cabeza); de todas maneras yo lo encuentro innecesariamente engorroso y me quedo con raíces un poco más claras, no más. Momento de envolverse la cabeza (yo he usado alusa plast, mi nuevo mejor amigo sorry Laura, y encima un gorro de ducha viejo, o papel aluminio) y esperar pacientemente lo que diga su polvo decolorante. Yo esperé media hora o 45 minutos, no recuerdo, pero ahí mejor sigan las instrucciones. Luego se lo lavan bien con shampoo y acondicionan o ponen enseguida el toner. Pero de eso hablaremos en la próxima entrada.

Hay que tener conciencia de que, si su pelo es como el mío y el del 90% de las chilenas, van a necesitar más de una decoloración para lograr la base adecuada. Si quieren teñirse, no sé, morado o verde oscuro, puede que no tanto, pero para un color pastel necesitan el pelo lo más blanco posible. Con un color de base inferior a 10 -9 en el caso del rosado, si no les molesta el toque medio coral- yo ni me esforzaria en teñir, porque no se va a notar o va a quedar feúcho. Nuevamente aquí me debato entre decirles lo que debo (que dejen pasar al menos un mes entre decoloraciones y entre medio se tiñan con un color semi-permanente más oscuro; fucsia, por ejemplo, o incluso un castaño claro) y lo que hice. Sé que muchas no tendrán la paciencia de esperar todo un mes; yo no la tuve. En esos casos, al menos esperen un día o unos cuantos y dejen de trabajar, estudiar y tener vida social para dedicarse única y exclusivamente a llenar su pelo de tratamientos, aceites y nanais antes de la próxima jugada. Eso sí, NO les recomiendo más de 2 decoloraciones “seguidas”. Yo, encima del dip dye, me hice 2 decoloraciones en un fin de semana. La tercera me la acabo de hacer después de 4 meses a ver si mataba un poco los tonos amarillo-naranjosos y mi pelo está en post operatorio ahora.

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Última foto de mi pelo antes de pasarme al lado rosado de la fuerza

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Primera decoloración. Omitan mi cara: solo quería hacer el loco por Whatsapp con mis amigos.

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Segunda decoloración. Muy cansada.

¿Qué cuidados tener al decolorar?

Además de los que ya comentamos antes, tengan ojo con no inhalar directamente sobre la mezcla (se supone que hay que hacer todo el proceso en un lugar bien ventilado, pero explíquenle eso al arquitecto de mi edificio). También hay que tener mucho cuidado con las quemaduras químicas: usen guantes, si les cae eso-que-no-se-llama-Blondor en la piel límpiense rápido y eviten todo lo posible que les quede sobre el cuero cabelludo o se les va a quemar (no es que marido-to-be me haya dejado una quemadura la primera vez… pero duele). Suena amorfo, porque cómo se van a teñir hasta la raiz sin tocarlo, pero se puede; para mí el secreto es hacer la mezcla más espesa que líquida para que no chorree directamente sobre la piel.

Les cuento a quienes no lo sepan que el decolorante pica, es normal. De todas maneras pongan atención, porque si empieza a picar demasiado es mejor que se lo enjuaguen al tiro; pueden estar teniendo una reacción alérgica grosera (sobre todo si fueron porfiadas como yo y no hicieron el test de sensibilidad).

Por cierto, no sé si han escuchado del Olaplex: es un tratamiento que dice ser casi milagroso para prevenir y reparar el daño al decolorar el pelo. Ya hay peluquerías en Chile donde se usa, pero no lo pueden encontrar para llevárselo al baño: la venta es exclusiva para salones de belleza. Se los cuento porque es caro (más que una decoloraicón normal, que ya lo es), pero he escuchado mil maravillas de él. Si el mundo fuera justo y yo fuera la princesa heredera de alguna dinastía extinta que me legó toda su fortuna, sí o sí lo iría a probar, así que las pudientes se pueden saltar todo este post y correr a la pelu no más.

Ya, too much information! Respiremos un poco antes de la próxima entrega, cuando (¡por fin!) les hablaré de la parte más entretenida de todo este proceso: el color ❤ Comenten, pregunten y cuenten sus experiencias abajo con libertad, ¡besos!


 

Lee los demás posts de este tema aquí:

Parte I: Consideraciones previas

Parte III: Tonalización y teñido

Parte IV: Mantención

Cómo teñirte el pelo rosado y vivir para contarlo I

¡Holiwi, minocas! ¿Cómo están?

Yo, aunque parezca talla, un poco nerviosa, porque despues de MESES de huevear por fin cumplimos la amenaza y lanzamos el blog. Y, pucha, creamos expectativas, po, entonces no es cuestión de debutar como beauty blogger con un post de mierda. Así que me voy a ir a la segura tocando el tema del que todo el mundo me ha preguntado (sí, niña del metro Tobalaba, esto va para ti 😉 ); PIIIIIIIINK HAIR ❤ . Aunque la mayoría de lo que voy a decir aplica para cualquier color pastel, me voy a referir siempre al rosado porque es el único que he probado por ahora.

Entonces, ¿han estado pensando en teñirse el pelo rosado? Si quieren unirse a la hermandad pink, hay unas cuantas cosas que es bueno considerar antes.

En el mundo hay gente: Ya, es verdad que ahora están de moda los colores de fantasía, pero todavía llaman harto la atención, y el rosado guagua es de los que más. Entonces, si son ultra tímidas, o 1) alejan esa tintura de sus mechas o 2) aprovechan de sacar más personalidad. Van a haber miradas y van a haber comentarios. Yo en general he recibido un feedback súper positivo, desde gente con la que ni nos pescábamos en Facebook hasta desconocidos en la calle. El típico es el simpático “¡amo tu pelo!” que inicia una conversación en ese carrete donde no conocías a nadie, aunque también me han tocado niñitas fascinadas que gritan en la calle. Y es boni, po, me ha hecho sentir como una princesa del amor y la belleza. Pero, aunque en mi experiencia la gente tiende a guardarse los comentarios negativos, igual es probable que tengan que enfrentar dudas sobre su sanidad mental, posiblemente de su entorno cercano. He leído que hay gente que sufre brígido con eso, pero, no sé, el pelo es de ustedes. A mí el mío de verdad me sube el ánimo cuando ando bajoneada, así que no me importa lo que opine el resto. Y, claro, está la pega; mucha gente dice “uy, me encanta, pero no puedo ir a trabajar así”, lo que encuentro súper válido, pero… ¿están seguras? Yo trabajo -entre otras cosas- en una universidad súper lais y no, no me presenté a la jefa de departamento con peluca, así que no lo descarten al tiro. ¡Usen la cabeza para hacer la revolución! (pun intended).

Tengo una foto IGUAL que me sacaron en un pub. Fuente.

Sacrificio por amor: Si las repercusiones sociales no les importan porque ustedes son Rebel Rebel, hay que empezar a pensar en el pelo mismo. Odio ser yo la que les diga esto, pero no es tan fácil la cuestión -si lo fuera no estaría escribiendo este post-, no es llegar y echarse tintura rosada 40 minutos para parecer Jem. A menos que sean rubias platinadas naturales, van a tener que decolorar, que es lo que detiene a muchas pink lovers, porque sí o sí daña el pelo. No voy a usar la palabra “freír”, porque si fuera así yo ya me habría rapado, pero dependiendo de distintos factores el daño puede ser bien serio. Sin embargo, se puede sobrevivir. Se puede regalonear el pelo para mejorarlo bastante y, pese a los mitos, se puede tener decolorado y largo 🙂 Como diría Steve Digijobs, “si tú lo deseas puedes volar”.

No apto para reacias al compromiso: Tener el pelo rosado es un compromiso que cuesta tiempo y plata, aunque se lo hagan ustedes mismas en el baño. Van a gastar en decolorarlo, en teñirlo y en kilos de productos para hacerle primeros auxilios, por no hablar del mantenimiento del color y el retoque de raíces. No lo digo para asustarlas, sino porque a mí me gusta preparar mis batallas y saber que me iba a salir salado hizo que al momento de pagar no se me cayera el pelo 😛  Además, si les gusta ocupar sus mañanas del sábado en dormir, mejor que empiecen a poner la alarma, porque mantener una melena digna de My Little Pony necesita que inviertan algunas horas semanalmente en ella. Créanme que la rutina capilar pre y post rosadismo es muuuuy diferente, pero de eso ya vamos a hablar más adelante.

Entonces, ¿vale la pena?

Este es color (sin filtro) de mi pelo hoy. Cambia cada vez que me lo lavo.

Este es color (sin filtro) de mi pelo hace 2 días. Cambia cada vez que me lo lavo.

FULL SÍ, tener el pelo rosado es maravilloso, un cacho que yo al menos llevo con mucho gusto hace 4 meses y del que no me arrepiento ❤ le amo por los siglos de los siglos.

Y ustedes, ¿se han teñido de colores locos? ¿Les gustaría hacerlo? ¿Lo odian? Cuéntennos en los comentarios 😉 En la próxima entrega de esta serie vamos a hablar del terror más grande de toda enamorada de su pelo: la decoloración, MUAJAJAJA.


 

Lee los demás posts de este tema aquí:

Parte II: Decoloración

Parte III: Tonalización y teñido

Parte IV: Mantención